
Los estudios anatomopatológicos realizados en pleno quirófano confirmaron el diagnóstico más delicado sobre la salud del papa León XIV. El nódulo pulmonar que motivó su internación en el hospital Agostino Gemelli de Roma resultó ser maligno, correspondiéndose clínicamente con un adenocarcinoma pulmonar, uno de los tipos más frecuentes de tumores de pulmón. Ante el hallazgo del tejido cancerígeno en medio del procedimiento, el equipo de cirujanos procedió a realizar la extirpación quirúrgica del lóbulo inferior del pulmón derecho. La intervención médica demandó aproximadamente 90 minutos de trabajo dentro del quirófano y concluyó de manera satisfactoria sin registrar complicaciones hemodinámicas ni respiratorias inmediatas.