
En apenas un trienio de tres días, la carrera política de Flávio Bolsonaro sufrió un colapso de proporciones continentales. Lo que comenzó el domingo con una estrecha derrota en la segunda vuelta presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva terminó desencadenando una frenética maniobra de salida que atravesó las fronteras del Cono Sur y salpicó de lleno a la gestión del presidente argentino Javier Milei. Tras desconocer públicamente los resultados de las urnas y denunciar presuntas irregularidades en el escrutinio, el senador del Partido Liberal enfrentó el lunes una embestida decisiva por parte de los tribunales de Brasilia. La justicia dispuso la prohibición inmediata de salida del país y la entrega obligatoria de sus pasaportes, en el marco de una investigación penal que lo salpica por presunto lavado de dinero y activos.