
El presidente Javier Milei volvió a convertirse en el centro de la atención política internacional tras su intervención en la Cumbre Iberoamericana. Ante mandatarios, diplomáticos y representantes de la región, el jefe de Estado argentino desplegó una encendida defensa del modelo de libre mercado y ratificó su combate doctrinario contra las corrientes intervencionistas en el continente. Durante su alocución, el libertario trazó una controversia teórica al vincular directamente al modelo socialista con las bases del fascismo, argumentando que ambas visiones políticas responden a un mismo principio colectivista que sofoca la iniciativa privada y la libertad individual.